Esquema de sección

    • Así arrancó el Top Ten 2026 en Trastornos del Humor. En este video, el Dr. Gerardo García Bonetto, el Dr. Ricardo Corral (Presidente de la AAP) y el Dr. Marcelo Cetkovich dan la bienvenida a la jornada y cuentan qué la hace especial este año. Dale play antes de arrancar con los módulos clínicos.

      El Top Ten nació como una reunión entre amigos y hoy reúne a los referentes en trastornos del humor del país. El capítulo tiene sus raíces en la fundación de la International Society of Bipolar Disorders (ISBD) en 1999. En esta edición la jornada se organiza en tres módulos —Clínica y Psicopatología, Suicidio y Consideraciones sobre tratamiento—, más una Conferencia Nacional (Dr. Sergio Strejilevich) y dos conferencias internacionales, a cargo del Dr. Carlos Zarate en la apertura y del Dr. Gustavo Vazquez en el cierre. El ciclo tendrá su cierre en el Congreso Argentino de Psiquiatría, en Mar del Plata, en noviembre.

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    • La desprescripción de psicofármacos no es dejar de tratar: es ajustar el esquema a la fase de la enfermedad. En esta conferencia, el Dr. Carlos Zarate (NIH Distinguished Investigator, National Institute of Mental Health) presenta el consenso Delphi de la American Society of Clinical Psychopharmacology sobre cuándo y cómo retirar tratamientos en depresión mayor y trastorno bipolar. Dale play.

      El Dr. Zarate resume un panel internacional de 45 expertos que evaluó en qué escenarios retirar antidepresivos, estabilizadores, antipsicóticos y benzodiacepinas. Algunos puntos clave: con tres o más episodios depresivos el consenso favorece el mantenimiento indefinido; en bipolar tipo 1 buscar un estado libre de medicación no es un objetivo válido para el 75% del panel; si se retira litio sin reemplazo, la reducción debe durar al menos seis semanas; y las benzodiacepinas y fármacos Z deberían prescribirse con un horizonte de 1 a 3 meses desde el inicio. La charla cierra con preguntas de los doctores Ricardo Corral, Marcelo Cetkovich y Sergio Strejilevich sobre biomarcadores, dosaje sérico de fármacos y el rol de las guías terapéuticas en facilitar (o dificultar) la desprescripción.

    • ¿Sigue vigente Kraepelin, más de un siglo después? El Dr. Carlos Cornaglia (ex Profesor Titular de Clínica Psiquiátrica UNC, formado en Heidelberg) recorre la obra original de Kraepelin sobre los estados mixtos en la locura maníaco-depresiva, un capítulo que nunca llegó a traducirse por completo al castellano. Dale play.

      Cornaglia reconstruye cómo Kraepelin definió en 1899 los estados mixtos a partir de las combinaciones de inhibición o excitación en las tres esferas del psiquismo (actividad, afectividad y pensamiento), y compara ese planteo con el enfoque del DSM-5, que reduce los estados mixtos a un simple especificador. Repasa aportes posteriores (Akiskal, Koukopoulos, Marneros, Salvatore Sacovi Bagmas) y estima que hasta un 30-40% de las enfermedades bipolares podrían tener un componente mixto hoy subdiagnosticado. Cierra con una reflexión sobre el rol de la constitución y el temperamento en la obra de Kraepelin, a partir de una pregunta del público.

    • La genética psiquiátrica lleva 25 años acumulando números: ¿qué significan realmente? El Dr. Alejo Corrales (Médico Psiquiatra UBA, formado en genética psiquiátrica en Illinois y Texas, Presidente del Capítulo de Psiquiatría Genética de la AAP) explica qué es la genética funcional y cómo empieza a traducir esos hallazgos estadísticos en biología concreta detrás de los trastornos afectivos. Dale play.

      Corrales repasa dos estudios recientes (Kendler, en más de 3 millones de pacientes; y un estudio de genética molecular sobre 14 diagnósticos psiquiátricos) que muestran que los trastornos psiquiátricos comparten una arquitectura genética parcial —alrededor del 66% de los genes en común entre distintos cuadros— sin dejar de ser entidades clínicamente independientes. En trastorno bipolar destaca una proteína candidata, vinculada a la vía de señalización intracelular donde actúa el litio (GSK3), cuya variante multiplicaría por siete el riesgo de la enfermedad. Cierra con datos de organoides cerebrales tratados con litio: los derivados de pacientes bipolares mostraron menor volumen y actividad eléctrica, y el litio logró restaurar su estabilidad —algo que no ocurrió en los organoides de cerebros típicos.